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(12/Ago/2008): Las mejores recomendaciones a la hora de comprar el que será su transporte a un sueño perfecto. Cómo escogerlo, qué hay que tener en cuenta y qué es lo mejor para usted.
Para asegurarse un buen descanso, la asociación española de fabricantes de muebles para el descanso (ASOCAMA) recomienda cambiar el colchón cada 10 años y voltearlo cada seis meses para que dure más.
Interesa fijarse en las características de cada modelo, con independencia de su estructura, ya que algunos añaden extras muy saludables, al estar fabricados con fibras antiácaros y antibacterias o incorporar fibra de carbono antiestática y antiestrés. Lo más aconsejable es adquirir un colchón de firmeza media que permita una buena adaptación a la espalda.
Muelles: El modelo tradicional, sigue siendo el más utilizado gracias a las mejoras que ha ido incorporando y que facilitan la transpiración y la adaptación al cuerpo. Está formado por una carcasa compuesta de muelles fabricados con alambre de hierro de unos dos milímetros de grosor.
Se suele proteger con un manto de fibras a los que se puede añadir una plancha de espuma de poliuretano o de látex. Por último se forra con una tela acolchada de piqué o damasco. Su grado de firmeza dependerá del refuerzo de los muelles.
Pueden ser de muelles independientes (los muelles son más anchos en los extremos y el centro y su firmeza aumenta al presionarlos); de muelle continuo (permite crear diferentes zonas ergonómicas y está compuesto por un núcleo de hilo metálico recubierto de varias capas de espuma, algodón o lana); o de muelles embolsados (útil en camas de matrimonio con distintas necesidades de descanso, ya que permite diferenciar lados. Cuenta con un núcleo de muelles independientes con forma cilíndrica dentro de unas bolsas de material textil).
Interesa que dispongan de doble cara: una de verano, fabricada con un acolchado de algodón y otra de invierno, elaborado con un derivado de lana. Al ser bastante duros, son adecuados para somier de láminas o canapés de madera.
Látex: Es el colchón perfecto para camas articuladas ya que es blando, indeformable y se amolda al cuerpo y las articulaciones. Está formado por millones de hilos de caucho. Puede ser de látex natural (85% de caucho y el resto sintético, derivado del petróleo) o totalmente sintético, que dura algo más que el anterior. Los bloques disponen de orificios que permiten la circulación del aire.
Espuma o sintético: Son los más económicos aunque pierden firmeza con el uso y sólo son recomendables los de alta calidad y densidad, constituidos por una pieza de poliuretano (material sintético novedoso) cubierta por una doble funda. Ofrecen ligereza y adaptabilidad.
Viscoelásticos: De espuma de alta densidad termosensible, se adapta al cuerpo al percibir su calor y presión. Su mayor inconveniente es su precio.
De agua. Muy de moda en los años 70, su uso está hoy poco extendido y son pocas las firmas que lo sigue ofreciendo en sus catálogos comerciales. Su núcleo consta de un conjunto de módulos estancos rellenos de agua.
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