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La
Virgen de Chiquinquirá
Hablar
de la Virgen del Rosario es hablar de la historia de Chiquinquirá
pues su fundación data de la misma época de
la creación de la pintura y en torno a ella gira el
desarrollo de la ciudad a través de los años.
A mediados del
siglo 16 se realizaban en la región donde hoy es el
centro del país, expediciones de evangelización
y predicación por parte de misioneros, frailes y sacerdotes
de distintas Ordenes Religiosas.
Para el año de 1560, Antonio de Santana, un caballero
proveniente de España, obtiene la encomienda de la
región de Suta, lo cual lo autoriza para organizar
y regir la vida socio política de la región.
Uno de sus primeros deberes es levantar en un sitio que considere
apropiado una casa con múltiples dependencias o aposentos
(para su propia familia y para la administración de
los colonos, indios y esclavos del vecindario), además
de una capilla para los oficios religiosos.
Un par de años más tarde llega de España
a esta región Fr. Andrés Jadraque como colaborador
en las misiones, y quien junto con el encomendero vieron la
necesidad de colocar en la nueva capilla un cuadro o lienzo
sobre el altar para motivar la oración. Recurren entonces
al también español Alonso de Narváez,
pintor de regulares cualidades y que vive en Tunja, para que
pinte la imagen de la Virgen del Rosario.
Acuerdan ubicar en el cuadro a sus santos de devoción:
a la derecha de la Virgen a San Antonio de Padua por ser el
santo del encomendero, y San Andrés a la izquierda,
el santo del fraile que hace la gestión. Para 1563
la imagen ya se encontraba en la capilla.
Los misioneros continuaron con su labor apostólica
en los alrededores y llegaron a los pantanos que forma el
río Sarabita, que nace en la laguna de Fúquene.
También el encomendero llega a esta región y
al ver estas magnificas tierras abre una nueva granjería
donde hoy está ubicada la ciudad de Chiquinquirá,
su nombre traduce "Pueblo de sacerdotes".
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Años
más tarde, y debido a su vejez, Don Antonio descuida
la administración de la encomienda, y la capilla de
paja comienza presentar goteras y con ello se deteriora la
pintura de la Virgen.
En 1578 llega a Suta el presbítero Juan Alemán
de Leguizamón quien quita del altar la imagen de la
Virgen por encontrarse deteriorada y la entrega al encomendero
quien la hace llegar a la capilla de la estancia que tiene
en Chiquinquirá. Antonio de Narváez muere en
Tunja en 1582.
Después de estos acontecimientos surge la Renovación
del cuadro, cuando una mujer recupera el Lienzo de la Virgen
y comienza a orar con gran devoción. Con el paso del
tiempo, exactamente el 26 de Diciembre de 1586 surge un milagro.
El cuadro deteriorado recobra sus colores y formas los desperfectos
y perforaciones habían desaparecido. A partir de ese
momento comenzó la gran romería hacia esta población.
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Otros
milagros
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| En
el Proceso Eclesiástico se relatan y prueban con
abundancia de testimonios otros varios milagros o sucesos
prodigiosos que no parecen tener una explicación
natural, a saber: |
-
Extraña e intensa iluminación de la capilla,
acaecida en la noche del 30 de julio de 1588 entre las
8:00 y las 9:00 de la noche y la cual fue presenciada
y testimoniada por varios testigos.
- La niebla luminosa que envolvió el cuadro de
Nuestra Señora de Chiquinquirá, en la mañana
de víspera del día de Reyes, del año
de 1589, hecho que fue presenciado por varios testigos,
cuyos testimonios aparecen en el Proceso Eclesiástico.
- Varios casos extraordinarios de curaciones de enfermedades
incurables debidamente acreditados por el testimonio de
los propios beneficiarios de las curaciones y de otros
testigos, hecho registrado en varias partes del expediente.
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| Entre
los milagros físicos obtenidos por intercesión
de Nuestra Señora en los primeros tres años
están: |
-
Curación milagrosa de Beatriz Sánchez, de
Vélez, de enfermedad incurable de tres años,
en 1587. (Ariza, 1950, pg. 24).
- Curación milagrosa de Alonso Jurado, tullido
de pies y manos. Milagro ocurrido en Chiquinquirá
en 1587. (Op. cit., pg. 25).
- Desde que llegó a Tunja en 1588, cesó
la peste. Testimonio de Juan de Figueredo. (Op. cit.,
pg. 48).
- Curación milagrosa del ciego Pedro Gómez,
quien recobró la vista durante la misa el día
24 de enero de 1588, después de cinco años
de ceguera. (Op. cit., pgs. 51 y 52).
- Curación milagrosa de Juan de la Peña,
tullido y curado, según testimonios recibidos por
el |
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