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| La
oscuridad de la cueva asusta a los visitantes, pero descubre
la belleza que ésta alberga. (click en la foto
para ampliar) |
La
Cueva del Indio en Santander, un destino para los amantes
de la espeleología
Cuando
los turistas miran a lo lejos y desde la loma la boca de la
Cueva del Indio antes de empezar la aventura de recorrerla,
el rostro de algunos valientes empieza a cambiar. Tener que
lanzarse por un cable y sentir el vacío no parece ser
muy agradable. Sin embargo, El Tigre, como se hace llamar
uno de los guías más conocidos en el municipio
de Páramo, en Santander, trata de que los turistas
confíen en que no les pasará nada en el descenso
y mucho menos durante las más de dos horas de recorrido
dentro del lugar. "En un día normal podemos atender
más de 200 personas", dice El Tigre mientras continúa
poniéndole el arnés a los que aún no
se han decidido a lanzarse por el cable.
La
oscuridad que se puede percibir por la boca de la cueva asusta.
Más cuando los guías explican que dentro del
lugar hay un número importante de murciélagos
a los que no se puede molestar. "Recuerden que ellos
se metieron en las cuevas para evitar la luz y el ruido, así
que no los alumbren con sus linternas y eviten gritar, y hacer
ruidos fuertes", aseguran.
A muchos
se les pasa por la cabeza que allí no hay suficiente
aire o que mientras se internan en ella (ésta cruza
por debajo de pueblo El Páramo) y se arrastran por
sus recovecos, van a perder el aliento. Pero es más
la angustia, porque cuando los ojos se acostumbran a la oscuridad
y al olor del lugar (que es una mezcla entre encierro, tierra
y agua), es fácil encontrar su belleza.
Estalactitas
aparecen imponentes en el "techo". Entre sombras,
uno que otro murciélago que no puede conciliar el sueño
revuela al sentir extraños.
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| La
seguridad es una de las características de este
paseo donde es posible descubrir los encantos de la cueva
y sus habitantes, los murciélagos. (click en la
foto para ampliar) |
El
primer tramo es tranquilo y hace sentir al visitante que la
travesía es un paseo sencillo. Además de un
poco de barro, el espacio para caminar es amplio (aunque se
debe avanzar en fila india para que los guías puedan
estar pendientes de todos). De pronto El Tigre se detiene
y el avanzar se hace más lento. La razón es
sencilla, es hora de cruzar un pequeño agujero que
lleva a una amplia sala. Con cuidado hay que subirse sobre
la roca y deslizarse con lentitud, evitando pegar el casco
con el techo y aprovechando el chaleco para rodar por el piso.
Después
del susto, de tropezarse con la roca y de golpear la linterna
(a muchos se les olvida que ésta hace parte de su dotación
personal) un amplio espacio se abre ante los ojos de los turistas,
y los guías aprovechan el momento para hablar sobre
los murciélagos, sus costumbres y sobre las pequeñas
plantas que contra todo pronóstico, crecen en la cueva
gracias a las semillas que estos animales nocturnos y voladores
dejan caer. Son matas con una sola hoja o algunas pocas que
luchan por sobrevivir..
También
hay tiempo para sentarse sobre el piso frío, apagar
todas las luces y respirar, y dar gracias a la naturaleza
por ese espacio y reflexionar sobre la importancia de mantenerlo
así. Según El Tigre, estos recorridos por la
Cueva del Indio, "con toda la charla y la parte rica
del salto y el paseo completo, empezaron hace siete años
cuando se generó en El Páramo todo un movimiento
que provocó un cambio positivo para la región".
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| Los
turistas deben caminar por espacios estrechos, por pequeños
pozos y por lugares resbalosos por el barro. (click en
la foto para ampliar) |
Se
acerca el final. No fue tan difícil ni tan escalofriante
el paseo. Los que alcanzaron a respirar profundo y con tranquilidad
empiezan a preocuparse de nuevo cuando El Tigre admite con
voz fuerte: "Es hora de saltar". Pareciera que la
Cueva del Indio no quiere que los visitantes se vayan sin
que pasen un susto final. Antes de empezar el paseo El Tigre
había dicho: "Entramos volando y salimos nadando".
¿Nadando? La respuesta a esta pregunta se resuelve
cuando se termina el camino y para salir de la cueva es necesario
lanzarse "al vacío"; bueno, exactamente a
un pozo.
Todo
está negro y con la impresión que causa la noticia
del salto, acompañada de los gritos de angustia de
los primeros arriesgados, la situación se "pone
fea". Respirar profundo y seguir las instrucciones resulta
fabuloso y divertido: Deslícese sobre la roca por las
escaleras que están pegadas a ésta. Párese
en la plataforma (pero no vaya a pensar que es una plataforma
como la de una piscina olímpica. No. Es un palo de
madera pequeño y resbaloso, en el que la mitad del
pie queda en el aire). Brinque hacia el fondo y disfrútelo.
Ahora sí debe nadar hasta encontrar la luz.
En
el pozo está El Indio recibiendo a los valientes y
dándoles la última instrucción para que
salgan sin problema alguno del lugar. Está con una
gran sonrisa. La misma que le queda después de que
cada recorrido termina. ¿Cuánto tiempo lleva
haciendo este trabajo? "Muchos años", dice
y no deja que la alegría se borre de su rostro. "Esto
es como el descubrimiento de algo que debí hacer desde
antes. Me enamoré realmente de la profesión,
de conocer gente, de sentir con ellos esas ganas de vivir,
de enfrentar dificultades y poderlas solucionar, de sentir
la adrenalina pura". Todo eso es lo que puede sentir
la persona que se atreva a disfrutar de un día de "Espeleología",
esa actividad que surgió con el objetivo de explorar
los secretos escondidos en las cuevas.
Quienes
aún no se han ubicado en el mapa deben saber que San
Gil, Santander, se encuentra a 98 kilómetros de Bucaramanga
y a 350 kilómetros de la Capital de la República.
Y El Páramo, está sólo a unos minutos
de San Gil.
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| Hay
tiempo hasta para hablar de las maravillas de la naturaleza
y la necesidad de conservarlas. (click en la foto para
ampliar) |
Este
paseo al municipio de El Páramo está pensado
para familias y grupos de amigos. El recorrido, de 1.5 kilómetros
aproximadamente, está programado para que desde niños
hasta personas mayores, puedan disfrutar de los encantos de
la Cueva del Indio. La seguridad es uno de los encantos del
paseo y sin duda El Tigre, es otro de ellos. Él hace
parte de la empresa Aventura Total*, que además de
Espeleología, tiene otros paquetes turísticos
como Parapente (en Bucaramanga y Curití), Rappel (en
el municipio de Pinchote), Caminatas Ecológicas a lugares
como las Cascadas de Juan Curi, recorrido al Parque El Gallineral
y Raffting o Canotaje (en San Gil).
Además
de la Cueva del Indio, en Santander es posible disfrutar de
la Caverna del Yeso, ubicada en el municipio de Curití.
El recorrido se realiza en dos horas y media. Para entrar
a ella, es necesario descender en rappel a través de
un túnel subterráneo de cinco metros y para
los más miedosos, la opción es hacerlo a través
de unas escaleras. Según aquellos que la han visitado,
ésta es la cueva más linda que posee la región
pues le permite al visitante encontrarse con un paisaje invadido
por una serie de estalactitas, estalagmitas, columnas y tumbas
indígenas. El paisaje externo también es encantador,
el cañón del Chicamocha y la Mesa de los Santos
al Fondo. El recorrido termina en una escalada libre a través
de una chimenea de siete metros.
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| Cuando
se acerca el final, los turistas deben deslizarse con
cuidado por unas escaleras que están pegadas a
una gran roca. (click en la foto para ampliar) |
También
está la Caverna La Antigua, vía a Barichara.
Una guarida húmeda, en la cual el turista visita teatros
con formaciones minerales naturales, salones de lodo y un
pozo al final del recorrido.
Según
El Tigre, al Páramo, en Santander, llegan en su mayoría
viajeros nacionales. "El porcentaje más alto es
de personas de Boyacá y Cundinamarca, aunque también
están llegando de la Costa. Nuestros visitantes principales
son los bogotanos, porque están más cerca. Extranjeros
vienen pocos pero el que lo hace se va fascinado, son ellos
los que nos hace amar más nuestra tierra".
Los
recuerdos de este hombre grande, de sonrisa amplia y manos
fuertes, son muchos y todos "muy buenos". Pero le
da una alegría especial atender a extranjeros. "Antes
de entrar a la cueva se crea la expectativa de lo que hay
pero al momento de salir se van fascinados, se preguntan por
qué nos peleamos y me dicen que lo tenemos todo para
vivir en paz".
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| Para
cerrar con broche de oro el recorrido, se debe hacer un
salto de cinco metros. (click en la foto para ampliar)
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Para
El Indio, el encanto de Santander y de sus pueblos (San Gil,
Barichara, Guane, entre otros) es que los turistas encuentran
muchas cosas para hacer en complicidad con la naturaleza.
"Ésta es una importante obra natural. No sólo
es la cueva en sí, aquí tenemos cascadas, hay
caminatas, cabalgatas, parapente, hay todo un conjunto de
actividades de aventura que se pueden hacer en paz con la
naturaleza. A su vez, tenemos un clima excelente y una comida
espectacular", explica.
Uno
de los objetivos principales de la actual administración
de San Gil, es impulsar el turismo de aventura en la región.
Para esto se está tratando de educar a los habitantes
con el objetivo de que le apuesten a la atención y
se está trabajando en la adecuación de una mejor
red hotelera. Además, de la mano del Gobierno, San
Gil se está metiendo en el paquete de las Caravanas
Turísticas, "Vive Colombia viaja por ella"
que pretenden hacer que los ciudadanos conozcan su país
a través de las carreteras. Razones suficientes para
empacar maletas y darse la oportunidad de conocer esta hermosa
región.
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Mayores informes de Aventura Total en los teléfonos:
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| San
Gil |
7-723 88 88 |
| Pinchote |
7-723
61 62 |
| Páramo |
7-725 89 44 |
| Agencia
de viajes Sun Travel |
PBX:
(57-4) 250 0202
Toll Free: 01 8000 1 25002 |
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Aventura
Total organiza paquetes especiales para grupos. |
Texto
Katherine Moreno S.
Fotos cortesía Germán Giraldo.
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